No todo vale en el mismo contenedor. Separar bien el residuo ahorra problemas y permite que se recicle de verdad. Aquí tienes la guía rápida.
El contenedor de obra está pensado para residuos de construcción y demolición no peligrosos. Cuando se cuela amianto, una lata de pintura o una nevera, se contamina toda la carga: lo que iba a reciclarse deja de poder hacerlo, y el residuo peligroso necesita un tratamiento distinto y autorizado.
¿Tienes uralita o algo que no sabes si entra? No lo metas a la primera. Llámanos y te decimos si lo admite el contenedor o te orientamos hacia un gestor autorizado para ese material concreto.
Y si no, te lo aclaramos por teléfono.